Para el que agarra la cámara y para el que se para adelante. Nadie tiene que saber nada de filmación para hacer esto bien.
Vamos a grabar muchas frases cortas, de dos o tres segundos cada una.
Después, en la computadora, vamos a cortar esas frases y pegarlas entre sí en distintas combinaciones, como armando un rompecabezas. De 18 pedacitos salen más de 70 anuncios distintos.
Y acá está todo el asunto: para poder pegar cualquier pedacito con cualquier otro, todos tienen que verse exactamente iguales. Misma luz, misma ropa, mismo lugar, misma cara.
Si en el medio cambia algo, los pedacitos de antes ya no pegan con los de después. Y hay que filmar todo de nuevo.
Por eso todo lo que sigue se trata de una sola cosa: que nada cambie.
Así queda todo puesto, visto de costado:
Ojo con la altura. La cámara tiene que quedar a 1,60 m del piso. Un trípode chiquito de mesa no llega: o va arriba de una mesa, o hace falta uno de los altos.
Antes de empezar, pegá un pedazo de cinta en el piso, justo donde se para la persona. Cada vez que vuelve a grabar, pisa la cinta.
La cinta cuesta dos segundos y salva la sesión entera.
Son siete cosas. Todas se tocan una sola vez, antes de empezar, y después no se tocan más.
La cámara tiene una función que le sigue la cara a la persona y la mantiene en el centro. Hay que apagarla.
Si te olvidás de una sola cosa de toda la lista, que no sea esta.
La cámara tiene un motorcito adentro que la mueve sola para que no tiemble. Tiene varios modos: en uno acompaña el movimiento, y en otro queda fija. Poné el que queda fija.
La pantalla se gira para que la cámara grabe parada (alto y angosto), como se ven los videos en el celular. No grabes acostado pensando en recortar después: sale peor.
Hay un modo de color que se llama D-Log. Ese no.
En el menú hay una opción con dos números: 50 y 60. Poné 50.
Si no encontrás esa opción, buscá la velocidad del obturador y ponela en 1/50 o en 1/100. Es lo mismo.
A 1,5 m de la persona. La mano nunca la vuelve a poner dos veces en el mismo lugar, y ahí se pierde todo lo de la cinta.
Prendido en la ropa, a un palmo abajo del mentón. Poné la mano abierta con el dedo gordo tocando el mentón: donde queda el dedo chiquito, ahí va el micrófono.
Tiene que quedar afuera, a la vista. No abajo de la remera, no tapado por el pelo, no adentro del bolsillo. Si queda tapado, se escucha como si hablara desde abajo de una frazada.
El micrófono puede grabar también adentro de sí mismo, además de mandarle el sonido a la cámara. Prendé esa opción.
Que la persona diga la frase más larga, en el tono que va a usar, y mirá la rayita del sonido en la pantalla. Si se va toda para arriba y se pone roja, bajale el volumen.
Y si hay viento o una ventana abierta, ponele el peluchito.
Si el día está nublado y se aclara cada cinco minutos, cerrá la cortina y prendé la luz de adentro. Fea pero siempre igual es mejor que linda y cambiante.
Y el fondo: una pared lisa, sin cosas colgadas, y que no pase gente atrás.
Esta es la parte que más se equivoca, así que va dibujada.
La persona se tiene que ver más chica de lo que va a quedar en el anuncio final: con un espacio vacío arriba de la cabeza, del tamaño de otra cabeza, y entrando hasta la mitad del muslo.
Y hay otra razón: abajo van los subtítulos. Casi toda la gente mira los videos sin sonido, así que el anuncio los lleva sí o sí y ocupan lugar.
La regla para darse cuenta: si se le ven los pies, está demasiado lejos. Ahí ya hay que agrandar demasiado después y la imagen se pone borrosa. Amplio sí, lejos no.
Si la boca queda muy baja, los subtítulos le tapan la cara.
En esta cámara la pantalla está pegadita al lente y es facilísimo terminar mirando la pantalla sin darse cuenta. En el video queda como si mirara para el costado, medio distraída. Que alguien la mire desde afuera en las primeras tomas y le avise.
Un poco más fuerte y más rápido de lo normal, porque en el celular hablar normal suena apagado. Y la frase se dice afirmando, como quien te avisa algo: no se pregunta, no se levanta la voz al final, no se sonríe de más.
Lo más importante de todo.
Cada frase de anuncio tiene dos partes: la frase, que dice quién sos («Estás vendiendo por internet»), y el remate, que es la invitación («Esto es para vos»).
Entre las dos va un segundo entero quieta. Quieta quiere decir: boca cerrada, mirando el lente, sin mover la cabeza, sin mover las manos, sin cambiar la cara. Como una foto.
Ya mirando el lente.
Afirmando, sin preguntar.
Como una foto. Este es el importante.
Mismo tono, misma posición.
Sin moverse todavía.
Nada de «¿ya estamos?» al principio.
Tres veces cada una. La tercera casi siempre es la buena.
Decir las frases 01, 02 y 03 dos veces cada una. Esto no se guarda.
Van segundos a propósito: son los que tienen que pegar con las 12 frases, así que se filman con la persona ya suelta y todavía sin cansarse.
Cada una con el remate 01 pegado atrás.
Una toma de cada uno, de respaldo, por si el tono cambió durante la sesión.
Las 3 acciones y los 4 remates del final. Va acá, con el set todavía armado.
Agarrá el remate 04 y pegalo atrás de la frase 01. ¿Salta? Si salta, el problema es el segundo quieto y se vuelve a filmar ahí mismo. Después ya es tarde.
La tarjeta de la cámara y los archivos de adentro de los micrófonos. Las dos cosas, antes de que se vaya nadie.
Se dicen tal cual están escritas. Cada una se filma entera, con el remate «Esto es para vos» pegado atrás y el segundo quieto en el medio. Tres tomas de cada una.
Cada uno se filma suelto, arrancando desde la quietud, como si la frase ya se hubiera dicho. Misma posición, mismo encuadre, mismo tono. Tres tomas de cada uno.
Es la última frase del anuncio, la que manda a escribir. Se arma igual que los hooks: una acción, el segundo quieto, y un remate corto.
Se filma hoy, con el set armado. Si se desarma y se filma otro día, no va a pegar con los hooks: hace falta la misma ropa, la misma luz, el mismo encuadre y el mismo lugar.
Lo que la persona tiene que hacer. Tres tomas de cada una, con el remate 01 pegado atrás.
Cada uno suelto, arrancando desde la quietud, igual que los remates de los hooks.
Con eso son 3 acciones × 5 finales = 15 cierres distintos.
Se lanza uno solo. Mientras se prueban los hooks, el cierre queda fijo en A1 sin remate. Si cambian los dos a la vez, después no se sabe cuál movió el resultado. Cuando el hook esté resuelto, recién ahí se prueban los cierres.